Aquel patrocinio escondido de Marlboro

 En Patrocinio

20100125225450-codigo-de-barras-marlboro

Aquel jinete de la América profunda que cabalgaba con el sol persiguiéndole desde el horizonte ha sido uno de los iconos publicitarios más prolíficos de la historia. La asociación que se hacía de las películas western con la marca de tabaco también aumentó su aura de eficacia. En la película Oceanos de fuego de Viggo Mortensen redundaron casi en exceso en este recurso, tanto que uno sospecha que Philip Morris sobornó sin piedad a los guionistas…

Marlboro, rodeada de magia, ha sido la eterna firma del Way of Life, la genuina fábrica de humo norteamericano, los pitillos de los ricos y la fiebre del oro.

Sus mitos, numerosísimos, le han ayudado mucho a crecer: como aquel que se corrió como la pólvora sobre la famosa promoción de las millas cuyo premio cúspide era un caza Harrier del ejército estadounidense. Se rumoreó que una universidad reunió las millas necesarias, pero Marlboro no pudo cumplir su promesa y dio dinero en lugar de el avión.

O esa leyenda que surgió de gente con mucho tiempo libre que estudió minuciosamente un paquete Marlboro en la noche más aburrida de la historia. Encontraron las siglas de una conocida banda racista y hasta un negro ahorcado mientras el hombre blanco le contempla desde el suelo. Al margen de estos cuentos chinos que le han dado promoción en borracheras, anécdotas y el infinito boca-oreja, sus impresionantes campañas de comunicación como el patrocinio en F1 de Ferrari han sido las verdaderas artífices de su notoriedad y liderazgo.

Sin embargo, cuando los cigarrillos empezaron a matar, a asesinar espermatozoides y a incentivar al cáncer ´oficialmente´. Las tabacaleras sufrieron un duro golpe, en concreto con la paulatina reducción de los soportes permitidos para su difusión hasta su definitiva prohibición. Ahí es donde entró en acción la creatividad y el ingenio para seguir impactando en el inocente telespectador.

Marlboro siguió patrocinando al cavallino rampante pero no de forma explicita, que era y es ilegal, sino de una manera bastante curiosa. Con un código de barras en el lateral del F2010…por ese elemento, el señor Morris desembolsaba nada más y nada menos que la friolera de 100 millones de euros por temporada.

Imagen: todoferrari

Publicaciones recientes

Deja un comentario