Bentley placement

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En noviembre de 2009 se estrenó la superproducción de Hollywood 2012, cine catastrófico de pura cepa. Otro filme que confirmó que las películas agoreras siempre estarán de moda; y además (spoiler), se apoyaba a su vez en uno de los principios de este género: el de la salvación: en el último suspiro, por unos milímetros y debido a una fortuna desproporcionada pero, en esta ocasión, elevada a la enésima potencia.

Los efectos especiales te dejaban alucinado, las posibilidades de los ordenadores hubieran sido sueños hace una década, y si soy sincero, no sé si me gusta o me entristece; dentro de poco, para hacer cine, ¡ya no harán falta ni actores, ni atrezzo ni cámaras! Bastará con un par de frikis encerrados unos meses en un garaje.

También había mucho Product Placement, que es el tema a tratar. Los productores pensaron que, hasta que se pueda armar toda la película con realidad virtual, de alguna manera había que pagar los emolumentos de John Cusack.

Los anunciantes son Sony, que participó de una manera sutil con sus ordenadores Vaio, y Bentley que, con una publicidad más que agresiva, se hacía protagonista de los segundos más delirantes del largometraje. Esta escena en concreto superará todas las expectativas de ficción asumibles para una película que pretende ser realista.

El Product Placement ha estado presente en la televisión tanto en películas como en famosas series de televisión. En Médico de Familia, la leche de los desayunos tenía nombres y apellidos, los portátiles de House son de Mac, y en 2008, en una serie española dirigida a los adolescentes, ACDC “pegó” los posters de su esperadísimo trabajo Black Ice en la habitación del “prota”.

En películas también hay numerosos ejemplos míticos: Demolition Man y Pizza Hut en su versión europea, y Taco Bell en la americana (aunque Stallone prefiere las hamburguesas de rata), Naufrago y Fed Ex, Blade Runner y Atari o Yo, Robot y Audi o Converse.

La recomendación de los productores es que debe utilizarse con mucho cuidado. Es una manera muy efectiva de introducir publicidad de forma casi subliminal y los anunciantes lo valoran, pero también tiene connotaciones peyorativas y puede eliminar el academicismo de una película.

Imagen: imcdb

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