La eficaz campaña de Bush por la Guerra en Irak

 En Historia de la publicidad

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El 11 de septiembre de 2001 quedará para siempre en nuestra memoria; cuando seamos abuelos, les contaremos a nuestros nietos aquel hito histórico que aconteció a comienzos del siglo XXI. Todos y cada uno recordaremos qué estábamos haciendo y en qué lugar nos encontrábamos cuando aquella noticia bombardeó nuestros televisores, en todos los canales, durante horas.

Yo, concretamente, estaba en el salón viendo una película, pausé y cambié de canal porque quería ver las noticias y aparecieron ante mis ojos dos enormes torres ardiendo, no me planteé que aquello fuera real, di por hecho que era un telefilme de baja calidad. Horas más tarde me enteré de todo el pastel.

A partir de entonces, la administración Bush comenzó una de las mayores manipulaciones de la historia. Una campaña de propaganda que, al más puro estilo del cuadro de Delacroix…»La libertad guiando al pueblo», abanderó a la nación estadounidense como la gran amazona de la era contemporánea, la defensora del mundo contra el terrorismo talibán y el fundamentalismo islámico.

El pueblo americano tragó la idea, la hizo suya, la propaganda del gobierno republicano caló hondo en los corazones de los tejanos, neoyorkinos y californianos. La guerra de Afganistan no era muy ardua de vender, al fin y al cabo, era la respuesta a la sed de venganza que tenían los Yankis. Lo que si que me sorprende es como USA se creyó la gran artimaña de Powell, Rice y compañia sobre las armas de destrucción masiva que yacían en Irak, en manos del dictador del Islam, otrora gran aliado de Occidente. Además, qué potestad tiene Estados Unidos para juzgar a nadie cuando es «la madre de todas las bombas»

Incluso las Naciones Unidas intervinieron en un conflicto que tenía un marcado horizonte núclear, enviando legiones de inspectores que certificaran o desmintieran la tenencia ilícita de armas químicas, biológicas o atómicas. Los inspectores no encontraron ni el menor indicio, pero EE.UU en su conjunto ya había sido convencido,Bush tenía el beneplácito de su pueblo, era la revancha de su padre, los americanos deseaban ver a Sadam derrocado desde hacía una década y bastó con volver a encender esa mecha. El pueblo americano aceptó las directrices de su presidente en su gran mayoría. Las Naciones Unidas no se dieron cuenta sin embargo de que el verdadero horizonte del conflicto era muy negro, negro, como el petróleo.

Imagen: bbc news

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