Las prisas, las grandes enemigas del marketing estratégico.

 En Marketing

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En la sociedad del estrés, en Occidente, la mayoría de las personas distribuyen sus actividades ante los omnipresentes ojos de Cronos, el gobernante del tiempo. Nosotros somos los culpables, nosotros lo creamos, en algunas regiones de Asia decidieron evitar el tiempo, no pensar en él y hasta no medirlo, pero en Europa, Japón y América, los campanarios son más protagonistas que el dinero y el amor.

Las empresas también son esclavas del segundero. Los negocios apremian y las acciones y decisiones se toman bajo presión y a toda velocidad. Aquel directivo que no es ya capaz de aguantar este ritmo es prejubilado y sustituido por un becario carne de cañón dispuesto a todo por un porcentaje.

Las estrategias de comunicación se ven abocadas a aceptar las directrices de la maquinaria suiza. Y, lo que quiero decir con esto es que, muchas empresas cuando solicitan un plan de marketing a su departamento o a un organismo externo lo que piden es una campaña de publicidad. El marketing estratégico es el principal damnificado.

El marketing estratégico se encarga de la parte menos vistosa del trabajo de un marketiniano. Comprende la investigación destinada a analizar el mercado, el entorno, la competencia, del sector, consumidor etc. Esta tarea es imprescindible para establecer una estrategia básica coherente y a partir de ahí desarrollar las 4p.

A la hora de llevar a cabo la investigación en el plan de marketing hay que tener siempre en el punto de mira los objetivos para evitar el exceso de información analizada.

Si esta filosofía, este enfoque marketing, se aplica a el modus operandi de las empresas quizás se descubran las verdaderas necesidades de los consumidores y entonces, a pesar de que el trabajo previo a la campaña conlleve más tiempo e inversión, casi seguro que los recursos financieros destinados a la comunicación serán más efectivos.

Imagen: taringa

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