Propaganda a escala sideral

 En Grandes campañas de comunicación

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Cuando el Atlantis aterrizó en tierras estadounidenses la era de los Transbordadores llegó a su fin después de más de 30 años de misiones espaciales. En esas tres décadas pasó de todo: grandes hitos como la construcción de la Estación Espacial Internacional y la puesta en órbita del Hubble, y grandes tragedias como la desintegración del Columbia o la explosión del Challenger.

La carrera espacial norteamericana hizo un break y ahora se enfrenta a un futuro incierto. ¡Qué tiempos aquellos en los que la conquista del espacio era una lucha sin cuartel entre E.U.A y la U.R.S.S! En los 60, cuando Estados Unidos era la mayor, con diferencia, superpotencia del planeta y en plena batalla sideral con los soviéticos, se invirtieron muchos millones de dólares y se hizo un gran esfuerzo para remontar el hito de Gagarin. La recompensa se obtuvo, como predijo Kennedy, antes de que se terminara esa década…el 21 de julio de 1969.

No fueron los avances científicos ni el sino conquistador del ser humano en general los que impulsaron a Washington a poner a un hombre sobre nuestro polvoriento satélite. Era una gran campaña de propaganda para hundir al comunismo y dejarlo en un segundo plano, como gran perdedor frente a un imperio capitalista al que ya no frenaban ni los límites planetarios. Todo por plantar una bandera en otro astro…Obviamente se maquilló el asunto con ingentes cantidades de experimentos físico-químicos y con el transporte de rocas selenitas para su posterior estudio en la Tierra; pero el fin real era dar un golpe de autoridad contra los rusos. Prueba de ello es que después de esa gran meta la intensidad de este frente de la Guerra Fría disminuyó. La única respuesta relevante de Rusia fueron las primeras estaciones espaciales rusas Salyut y su guinda poco antes del desplome definitivo del sistema, la MIR. De alguna manera había que responder a las otras seis misiones lunares que protagonizó EE.UU. con los sucesivos Apolo.

En mi opinión esas misiones son las que dan veracidad al Apolo XI de Armstrong, Aldrin y Collins. No montas siete veces el número (sincluimos la frustrada Apolo XIII) si ni tu mismo te tragas tu propia mentira. Hemos llegado a la Luna, eso es evidente, ahora viene la gran pregunta ¿Por qué lo conseguimos hace más de 40 años y no hemos regresado?

Pues porque ya no había intereses propagandísticos. La U.R.S.S había perdido la carrera espacial y además, no había absolutamente nada en el Mar de la Tranquilidad y sus alrededores. Ahora, también muchos se preguntan porque se dejó de ir al espacio con los Transbordadores y no se sustituyeron inmediatamente por otra aeronave. Van a pasar muchos años hasta que Estados Unidos tenga artilugio propio para llegar a la estratosfera y depende durante ese lapso de las Soyuz rusas.

Aquel brindis al sol de George W Bush en las convenciones republicanas de 2004, poniendo los ojos en Marte, parece ahora más surrealista que nunca…porque ya no hay rival al que derrotar, no hay incentivo. Mientras tanto, soñaremos con el día en que la humanidad ponga sus pies en Cydonia gracias al SLS.

Diego Celma Herrando

Imagen: sociedadporelprogreso

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